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19 de julio de 2014

Sus besos son pedacitos de sonrisa para llevar

Quiero aprenderlo todo por tus labios. Saberlo todo sin saberlo. Andar los caminos de tu mano. Recorrerte sin luz, como un ciego. Estas aquí cuando te pienso, cuando en mis labios arden tus besos, cuando escribo para ti. Estas ahora, estas siempre, aquí perteneces. Mi hombre. Muéstrate tal y como eres: desprevenido, entregado, dolido, con hambre, furia, frio, trasnochado, fuera de foco, sudado, con vida.
Estas como para comerte a besos, no importa si lo lees ahorita, a media noche o mañana al despertar. Te imagino entre mis dedos y quiero aferrarme a tu centro de gravedad para no dejarte escapar de mí.

Discúlpame si te muerdo al besarte, es la única forma que tengo de saber si eres real.

23 de marzo de 2013

El viejo truco de cerrar los ojos y seguirnos viendo.

Nunca tuve idea de nada, pero siempre la certeza de nombrarte.
Hay veces, muchas, en que no puedo dejar de besarte, de abrazarte y estar a tu lado me resulta indispensable. Eres tan mío como yo de ti.
Te guardo en mi boca, en las palabras que digo y te contienen, en las que no digo y habitas, en todas las formas de tu nombre.
Que te aprieten fuerte mis manos, que aprendan todas tus formas. Decir tu nombre sin que se me acabe la voz. Durante tanto tiempo estuvimos buscando el lugar correcto para darnos cuenta al final, y sin embargo a tiempo, que éramos nosotros.
Uno en el otro sin fronteras de por medio, sin distancias ni silencios, sin murallas ni abismos. Amarte sin preguntas, sin celos ni reclamos. Sin cuestionarte ni dudar de ti, porque así como eres te conocí y así me enamoré de ti.

25 de enero de 2013

Su nombre contenido en toda palabra, y yo contenida en él.

No sabría explicar lo bien que me siento, pero cuando lo escucho hablarme el mundo parece más real e incluso más tranquilo. También me gusta hablarle y siento un impulso agudo y constante de no dejar de hacerlo. Es como si al escucharnos nos llenáramos de sentido.
Hablo de él como una línea continua e infinita, perfecta. ¿Qué sería de nosotros sin nosotros?
Le beso los hombros como queriendo besarle el alma. Me gusta verlo porque me provoca la misma sensación que me da ver el mar. Así de incontenible, así de insuperable. A veces nos quedamos inmóviles y yo puedo escuchar como late su corazón, y sentir el ritmo de su respiración. Tener la certeza de saber que después de un día pleno y maravilloso a su lado, viene otro igual y así indefinidamente. Querernos porque podemos, porque creemos, porque sabemos, porque confiamos, porque somos. Querernos por que existimos.

20 de septiembre de 2011

In love

Tengo unas ganas horribles de estar contigo. Pero estar contigo como sea, como te provoque. A veces quiero llamarte a media noche para decirte que te amo, que no tienes idea del efecto que causas en mí. Dejar que descubras todos mis pensamientos, y ver como se maravillan tus ojos al hacerlo. Sentir tus dedos fríos en mi espalda, dibujando figuras, apenas consientes de lo que sucede a nuestro alrededor. Quiero que me leas poesía bien cargada, y aprendamos a combinar palabras con emociones, acciones, placeres.
Hablar contigo, una tarde de un miércoles cualquiera, recostada en tu pecho mientras hueles el perfume de mi cabello. Escuchando unas pistas de massive attack, por que se lo mucho que te gustan. Ver un par de películas, y morir de la risa con las cosas más insignificantes. Disfrutar de la lluvia, días tranquilos, solo nosotros.
Jugar guitar hero, y que te burles de la poca coordinación que poseo de mis manos, tomarte fotos mientras estas distraído, acariciar tu barba. Derretirme con esos besos espontáneos que depositas en mi cuello. La ternura de tu mirada mientras me observas, sereno, paciente. No existe persona alguna que pueda reemplazarte, y ese sentimiento me llena de calidez, seguridad. Estar entre tus brazos, es estar en casa.